Consejos de Omaita

29 November 2006

Soneto a Montoro (Juan Morales Rojas)

Filed under: Poemas

Guadalquivir ceñido a tu ladera.
Estrella y blanca noche en tus alcores.
Romana Epora, entre olivar y flores,
dormida está la eternidad que espera.

Montoro es brisa y flor, sueño y quimera
que a la pira romana resplandores
le presta de los ojos soñadores
de su mujer, inspiración y hoguera.

Alcázar de olivares es tu sierra,
que hace de tí, bendita y noble tierra,
un rincón de delicias, un tesoro.

Cuando el río a su paso fiel te baña
canta después su linfa que en España
¡Tiene un rincón el Cielo que es Montoro!

Galletas de navidad endurecidas

Filed under: Cocina

Si tus galletitas han estado demasiado tiempo en el horno y se han endurecido, no te preocupes, pues puedes ponerlas blanditas de nuevo si haces lo siguiente:

- Echa las galletitas a remojar un poco en leche y las vuelves a meter en el horno.
- Mete las galletas en una lata grande o en un recipiente (lo importante es que tenga tapadera para que esté bien cerrado) y mete con las galletas un trozo de manzana. Esta absorverá todo lo duro y lo convertirá en blando.

22 November 2006

Secado rápido de uñas

Filed under: Belleza e higiene

Si os habéis pintado las uñas y tenéis que salir rápido de casa, solo tenéis que secároslas con el secador a una distancia más o menos de unos 20 cm. Estarán secas muy rápido y también perfectas.

La copla (Manuel Machado)

Filed under: Poemas

Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor.

Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.

Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad.

15 November 2006

El pajaro (Octavio Paz)

Filed under: Poemas

Un silencio de aire, luz y cielo.
En el silencio transparente
el día reposaba:
la transparencia del espacio
era la transparencia del silencio.
La inmóvil luz del cielo sosegaba
el crecimiento de las yerbas.
Los bichos de la tierra, entre las piedras,
bajo la luz idéntica, eran piedras.
El tiempo en el minuto se saciaba.
En la quietud absorta
se consumaba el mediodía.

Y un pájaro cantó, delgada flecha.
Pecho de plata herido vibró el cielo,
se movieron las hojas,
las yerbas despertaron…
Y sentí que la muerte era una flecha
que no se sabe quién dispara
y en un abrir de ojos nos morimos.

Cabezas sin piojos

Filed under: Salud

Probar la medicina de omaita:

- Calentar una olla de agua con un chorro grande de vinagre. Cuando esté templada, masajear el cuero cabelludo con ella.
- Después, envolvéis vuestro cabello en una toalla por dos horas para que haga efecto.

- Pasadas las dos horas, laváis vuestro cabello como de costumbre, para que así os desagáis de los parásitos.

8 November 2006

Abrir botellas sin problemas

Filed under: Hogar

¿Os ha pasado alguna vez que no habéis podido abrir bien una botella porque estaba resbaloso el tapón?. Aquí tenéis dos consejos para que no os pase:

1.- Coged una gomilla de goma y envolverla alrededor del tapón; así, no se os resbalará, ya que la gomilla se agarra muy bien a la piel.

2.- Utilizad un guante de goma; ésto también os ayudará.

Cancion del pirata (Jose de Espronceda)

Filed under: Poemas

Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín;

bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;

y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul;

—«Navega velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío,
ni tormenta, ni bonanza,
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

»Veinte presas
hemos hecho
a despecho,
del inglés,
»y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.
»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

»Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra,
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

»Y no hay playa
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
»que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.
»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

»A la voz de ¡barco viene!
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar:
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

»En las presas
yo divido
lo cogido
por igual:
»sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.
»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

»¡Sentenciado estoy a muerte!;
yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna entena
quizá en su propio navío.

»Y si caigo
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
»cuando el yugo
de un esclavo
como un bravo
sacudí.
»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

»Son mi música mejor
aquilones
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

»Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
»yo me duermo
sosegado
arrullado
por el mar.
»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar».

1 November 2006

Té de salvia contra el sudor excesivo

Filed under: La farmacia de omaita

Ingredientes:

- 1 cucharada de té de salvia
- 1/4 L de agua

Preparación:

- Hervir el agua y retirarla del fuego. Luego, añadirle la salvia al agua y dejarlo reposar unos 10 minutos. Cuando haya pasado el tiempo, colarlo y esperar a que esté tibio o frío.

Uso:

- Tomar una taza 3 veces al día de éste té. Notarás la diferencia.

Romance de la luna (Federico Garcia Lorca)

Filed under: General, Poemas

ROMANCE DE LA LUNA

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.