Consejos de Omaita

4 July 2007

Cádiz

Filed under: Poemas

Desde que estuve, niña, en La Habana
no se me puede olvidar
tanto Cádiz ante mi ventana, Tacita lejana,
aquella mañana pude contemplar…
Las olas de la Caleta, que es plata quieta,
rompían contra las rocas de aquel paseo
que al bamboleo de aquellas bocas
allí le llaman El Malecón…
Había coches de caballos, que era por mayo,
sonaban por la Alameda, por Puerta Tierra,
y me traían, ay, tierra mía,
desde mi Cádiz el mismo son…
El son de los Puertos, dulzor de guayaba, calabazas, huertos…
Aún pregunto quién me lo cantaba…

Estribillo Que tengo un amor en La Habana y el otro en Andalucía,
no te he visto yo a ti, tierra mía, más cerca que la mañana
que apareció en mi ventana de La Habana colonial tó Cádiz,
la Catedral, La Viña y El Mentidero…
Y verán que no exagero si al cantar la habanera repito:
La Habana es Cádiz con más negritos, Cádiz, La Habana con más salero.

Verán que tengo mi alma en La Habana no se me puede olvidar,
canto un tango y es una habanera, la misma manera
tan dulce y galana y el mismo compás.
Por la parte del Caribe así se escribe cuando una canción de amores,
canción tan rica, se la dedican los trovadores a una muchacha o a una ciudad…
Y yo, Cádiz, te dedico y te lo explico por qué te canto este tango que sabe a mango,
de esta manera esta habanera de piriñaca y de Carnaval…
Son de chirigota, sabor de melaza, Guantánamo y Rota…
¡Que lo canta ya un coro en la plaza!

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