Consejos de Omaita

21 November 2007

Eternidad en Montoro (Juan Morales Rojas)

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La tarde se diluye entre los montes
entre un sopor estático de olivos…
El arrecife malva de los vientos
hojas juega de planta en remolinos.
¡Cuántas tardes iguales, ¡oh, Montoro!
fueron labrando tu erosión de siglos!…
¡Cuántas brisas suaves peinadoras
de ese suelto cabello de tus riscos!
¡Cuánto aroma de bálsamo de aceite
temblando en el alcor de tus molinos!…
Un pálpito de paz brota
en los muros dorados de tus viejos edificios:
edificios calientes con aleros
donde aves tiernas suspendieron nidos.
¡Cuántas noches iguales, ¡oh Montoro!
Viejas y estrellas duermen en tus quicios;
niños y perros juegan en tus plazas…
bajo tu puente pasan tiempo y río…
La vida se diluye entre tus montes.
Bajo tu amada tierra son los míos
canción de la nostalgia, acaso rosas,
polvo de siderales infinitos,
dulzura amarga en la borrada huella,
Eternidad de donde nacen siglos,
¡Cuánto aroma de tiempos, ¡oh Montoro!
¡Qué jugar de tu plata en remolinos!
Un pálpito de paz vive en tu brisa…
bajo tu puente pasan tiempo y río…!

14 November 2007

Dicho

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La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.

7 November 2007

Córdoba

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ANDALUZAS

CANCIÓN DEL JINETE

Córdoba.
Lejana y sola.

Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.

Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.

Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.

La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.

¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!

¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba!

Córdoba.
Lejana y sola.

31 October 2007

Dicho

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    Obediencia es noble ciencia.

17 October 2007

Fantasia de Puck (Manuel Machado)

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El hada pequeñita
de las piedras preciosas
que vive en un coral
busca al gnomo
que habita la corteza rugosa
de un antiguo nogal.

Y, juntos, de la mano
para hacer travesuras,
aquella noche van,
como hermana y hermano,
por las sendas oscuras
de la selva ideal…

Detrás va su cortejo
de dudas y sospechas…
Y una marcha triunfal
saluda al crimen,
viejo que ruge
y canta endechas
con su voz de puñal.

Van los presentimientos
junto a las intenciones…
Con los recuerdos
van los malos pensamientos,
las locas tentaciones
ahogadas al brotar.

Todo lo que hay de sueños
de otra vida perdido;
lo que pasó o vendrá.
Vagas curvas de ensueños:
lo que casi no ha sido…,
lo que tal vez será…

Va, callado,
cruzando el cortejo discreto
por la selva ideal…
¡Viene el día temblando…;
va a romper el secreto
la aurora al despuntar!…

Mas sólo vio,
al mostrarse,
una burbuja
sobre las olas del mar…
Y una cara borrarse
en la corteza pobre
del antiguo nogal.

10 October 2007

A un olmo seco (Antonio Machado)

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Al olmo viejo,
hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril
y el sol de mayo
algunas hojas verdes
le han salido.

¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero!
Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera va trepando por él,
y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador,
y el carpintero te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar,
mañana, ardas en alguna mísera caseta, al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

3 October 2007

Soneto (José de Espronceda)

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Fresca, lozana, pura y olorosa,
gala y adorno del pensil florido,
gallarda puesta sobre el ramo erguido,
fragancia esparce la naciente rosa.

Mas si el ardiente sol lumbre enojosa vibra,
del can en llamas encendido,
el dulce aroma y el color perdido,
sus hojas lleva el aura presurosa.

Así brilló un momento mi ventura en alas del amor,
y hermosa nube fingí tal vez de gloria y de alegría.
Mas, ay, que el bien trocóse en amargura,
y deshojada por los aires sube la dulce flor de la esperanza mía.

26 September 2007

A orillas del Duero (Antonio Machado)

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Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente.
A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
y hacia la mano diestra vencido y apoyado en un bastón,
a guisa de pastoril cayado, trepaba
por los cerros que habitan las rapaces aves de altura,
hollando las hierbas montaraces de fuerte olor?
romero, tomillo, salvia, espliego?.
Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.
Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
cruzaba solitario el puro azul del cielo.
Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra?
harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra?,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero en torno a Soria.
Soria es una barbacana, hacia Aragón, que tiene la torre castellana?.
Veía el horizonte cerrado por colinas oscuras,
coronadas de robles y de encinas; desnudos peñascales,
algún humilde prado donde el merino pace y el toro,
arrodillado sobre la hierba, rumia; las márgenes de río
lucir sus verdes álamos al claro sol de estío, y, silenciosamente,
lejanos pasajeros, ¡tan diminutos! carros, jinetes y arrieros?,
cruzar el largo puente, y bajo las arcadas de piedra
ensombrecerse las aguas plateadas del Duero.
El Duero cruza el corazón de roble de Iberia y de Castilla.
¡Oh, tierra triste y noble, la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas; decrépitas ciudades,
caminos sin mesones, y atónitos palurdos sin danzas
ni canciones que aún van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar! Castilla miserable,
ayer dominadora, envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada recuerda,
cuando tuvo la fiebre de la espada? Todo se mueve, fluye,
discurre, corre o gira; cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta de un pueblo
que ponía a Dios sobre la guerra. La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día, cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna, y su opulencia, a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos, pedía la conquista
de los inmensos ríos indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados de plata y oro,
a España, en regios galeones, para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante, clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.
El sol va declinando. De la ciudad lejana me llega un armonioso tañido de campana
ya irán a su rosario las enlutadas viejas?. De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen de nuevo, ¡tan curiosas!…
Los campos se obscurecen. Hacia el camino blanco está el mesón abierto al campo ensombrecido
y al pedregal desierto.

12 September 2007

Árbol de canción (Federico García Lorca)

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Caña de voz y gesto,
una vez y otra vez
tiembla sin esperanza
en el aire de ayer.

La niña suspirando
lo quería coger;
pero llegaba siempre
un minuto después.

¡Ay sol! ¡Ay luna, luna!
Un minuto después.
Sesenta flores grises
enredaban sus pies.

Mira cómo se mece
una vez y otra vez,
virgen de flor y rama,
en el aire de ayer.

5 September 2007

Arte poética (Jorge Luis de Borges)

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Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte que teme
nuestra carne es esa muerte de cada noche,
que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo de los días
del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años en una música,
un rumor y un símbolo,
ver en la muerte el sueño,
en el ocaso un triste oro,
tal es la poesía que es inmortal y pobre.
La poesía vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes
una cara nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca verde y humilde.
El arte es esa Itaca de verde eternidad, no de prodigios.
También es como el río interminable que pasa y queda
y es cristal de un mismo Heráclito inconstante,
que es el mismo y es otro, como el río interminable.

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